OPEN MENUCLOSE MENU

Pastor's Weekly Letter Bulletin

November 17, 2019

FATHER FRANK’S FIRE


Today’s readings speak to us of wars, insurrections, powerful earthquakes, famines, and plagues. If we did not know better – one could mistake these scriptures for today’s newspaper. All around us is terror and destruction. There is war and uprisings in parts of the world. Nature has shown us its destructive power through floods, hurricanes, fires, and earthquakes. We learn how fragile human life is when a loved one or we are diagnosed with cancer or another illness. Everywhere we look, there is death and destruction. It seems as if all creation is attacking us. It is easy to become despondent, fearful and have feelings of insecurity.

Today, the readings offer to our fearful world the gift of hope. The prophet Malachi tells us, “But for you who fear my name, there will arise the sun of justice with its healing rays.” Malachi is speaking about Jesus who will come to heal his people. Many times, we do not understand what Christ’s healing is all about. We expect Jesus to heal us and to make our lives picture perfect. Jesus did not promise us that our lives would be free from suffering if we followed him. In fact, it seems as if the opposite is true, “they will seize and persecute you, they will hand you over to the synagogues and to prisons, and they will have you led before kings and governors because of my name.” Ouch! Jesus spoke plainly – he tells us that because we trust in God’s love and because we stand up to the evil of our time – we will be disliked by many.

Jesus also reminds us that we are not to fear. If we trust in God’s love and power, we will be victorious – just as Christ was victorious over sin and death. The gospel continues to offer us the gift of hope, “You will be hated by all because of my name, but not a hair on your head will be destroyed.” The Lord invites us to cast aside all of our fears and doubts and to trust in his name and love. Our lives on earth are fleeting and they cannot compare to the joy that we will have in heaven. “By your perseverance you will secure your lives.” May we not trust in the power of this world – but in the power of Christ that has conquered all of our enemies.

THE HOLY MASS – PART 13 – An unfamiliar term to most of us is anamnesis. Anamnesis is a Greek term that means memory or bringing to mind. For most, a memory is recalling something that has happened in the past. In the Mass, anamnesis is remembering in such a way that the event of the past is actually made present again. Our remembering is making present God’s saving deeds in Christ so that the fullness and power of those past deeds have an effect in our lives here and now. The deeds we recall are the Passion, Death, Resurrection and Ascension of Jesus. We do this at Jesus’ command “Do this is memory of me.”

Eucharistic Prayer I offers an example of anamnesis, “Father, we celebrate the memory of Christ your Son. We your people and your ministers recall his passion, his resurrection from the dead, and his ascension into glory.” Each Eucharistic Prayer has an anamnesis and the wording of the anamnesis unites this memorial to our offering on the altar.

The purpose of the anamnesis is a beautiful and profound one. The prayer of the Mass makes a living memory of Christ’s saving deeds. The past and the present connect as we are offering the Body and Blood of Jesus on the altar to the Father, just as Jesus did on the Cross. The events of the past become real again for us – here and now. It is a reminder that Christ exits outside of time. For Christ was, is and ever more shall be!

OUR LORD JESUS CHRIST, KING OF THE UNIVERSE – Next weekend we celebrate the Solemnity of Our Lord Jesus Christ, King of the Universe. This is the last Sunday of Ordinary Time and next weekend we begin a new liturgical year and the Advent season. Throughout the year, we celebrated salvation history and this weekend we acknowledge Jesus Christ as our King. The scriptures present to us a King different from the world’s King. Our King is not praised on a golden throne but jeered on the Cross. We are reminded that Jesus did not come to be served but to serve. If we could only follow his example.

In Christ’s love,
Fr. Frank A. Kurucz Pastor

EL FUEGO DEL PADRE FRANK


Las lecturas de hoy nos hablan de guerras, revoluciones, terremotos poderosos, hambre y epidemias. Si no lo entendiéramos – podríamos confundir estas escrituras con los periódicos de hoy día. Nos rodea el terror y la destrucción. Hay Guerra y enfrentamientos en el mundo. La naturaleza nos ha demostrado su poder destructivo por medio de inundaciones, huracanes, incendios y terremotos. Entendemos lo frágil que es la vida humana cuando un ser amado o a nosotros mismos se nos diagnostica un cáncer u otras enfermedades. Por dondequiera que veamos hay muerte y destrucción. Parece ser como si toda la creación fuese atacada. Es fácil desesperarse, aterrorizarse y sentirse inseguro.

Hoy, las lecturas prometen a un mundo lleno de temor el don de la esperanza. El profeta Malaquías nos dice, “Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol de justicia, y les traerá la salvación en sus rayos”. Malaquías está hablando de Jesús, quien vendrá a sanar su pueblo. Muchas veces, no entendemos de que se trata la salvación de Cristo. Esperamos que Jesús nos sane y haga de nuestra vida una imagen perfecta. Jesús no nos prometió que nuestra vida sería libre del sufrimiento si le seguimos. De hecho, parece como si fuese lo contrario, “los perseguirán a ustedes y los apresarán; los llevarán a los tribunales y a la cárcel, y los harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía”. ¡Hay! Jesús habló claro – nos dice que porque confiamos en el amor de Dios y porque enfrentamos el mal en este tiempo – seremos odiados por muchos.

Jesús también nos recuerda que no debemos temer. Si confiamos en el amor y el poder de Dios, seremos victoriosos – así como Cristo fue victorioso sobre el pecado y la muerte. El evangelio continúa dándonos el don de la esperanza, “Todos los odiarán por causa mía; sin embargo, no caerá ningún cabello de la cabeza de ustedes”. Dios nos pide dejar a un lado todos nuestros temores y dudas y confiar en su nombre y su amor. Nuestra vida en la tierra es pasajera y no se puede comparar con el gozo que tendremos en el cielo. “Si se mantienen firmes, conseguirán la vida”. Que no confiemos en el poder de este mundo – sino en el poder de Cristo que ha vencido a todos nuestros enemigos.

LA SANTA MISA – PARTE 13 – Un término desconocido para muchos de nosotros es anámnesis. Anámnesis es una palabra griega que significa memoria o traer a la mente. Para muchos, memoria es recordar algo del pasado. En la Misa, anámnesis, es recordar de tal manera, que el evento del pasado se hace presente nuevamente. Nuestro recuerdo hace presente la obra salvífica de Dios en Cristo para que la plenitud y el poder de esas obras pasadas tengan un efecto en nuestra vida aquí y ahora. Las obras que recordamos son la Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión de Jesús. Hacemos esto por mandato de Jesús, “Haced esto en memoria mía”.

La Plegaria Eucarística I, da un ejemplo de anámnesis, “Padre, celebramos la memoria de Cristo, tu Hijo. Tu pueblo y tus ministros recuerdan su pasión, su resurrección de la muerte y su ascensión a la gloria”. Cada Plegaria Eucarística tiene un anámnesis y las palabras de la anámnesis une este memorial a nuestra ofrenda en el altar.

La intensión de la anámnesis es bella y profunda. La oración de la Misa hace una memoria viva de las obras salvíficas de Cristo. El pasado y el presente se conectan cuando ofrecemos el Cuerpo y Sangre de Jesús en el altar al Padre, justo como lo hizo Jesús en la Cruz. Los eventos del pasado se vuelven reales nuevamente para nosotros – aquí y ahora. Es un recordatorio de que Cristo existe fuera del tiempo. Porque Cristo ¡fue, es y siempre lo será!

NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO – La próxima semana celebramos la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Este es el último Domingo del Tiempo Ordinario y la próxima semana iniciamos un nuevo año litúrgico y la temporada de Adviento. Durante el año, celebramos la historia de la salvación y este fin de semana reconocemos a Jesucristo como nuestro Rey. Las escrituras nos presentan a un Rey, diferente a un Rey mundano. Nuestro Rey no se alaba en un trono de oro, sino es burlado en la cruz. Se nos recuerda que Jesús no vino a ser servido sino a servir. ¡Si tan sólo siguiésemos su ejemplo!

En el amor de Cristo,
Padre Frank A. Kurucz Párroco

Ongoing and Upcoming Events