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Pastor's Weekly Letter

Bulletin July 21, 2019

FATHER FRANK’S FIRE


The story of Martha and Mary always intrigued me. When we are invited to someone’s home it is nice to be served. Martha represents the ideal hostess making sure her guests are taken care of. Perhaps she is too concerned about the comfort of her guests that she is working and not taking the time to visit with those in her home. One of my dear friends is like Martha. She is always filling your glass and making sure that you are snacking on something. She works hard at making the perfect meal but is so consumed with the task that she does not have time to sit and talk. When dinner is done, she is busy cleaning up and when she finally does sit down – it is time to leave. It was a great dinner – but we did not get time to visit and catch up.

Her husband, on the other hand, is the perfect Mary. Sitting down and visiting – telling stories and listening to everyone’s stories. As you can expect there often is a clash when they are entertaining and yet for a perfect evening you need both; Martha and Mary. I recently suggested to them that the next time we gather – let us make reservations and this way someone else can take the role of Martha.

What I like best about the gospel story is that Jesus visits Martha and Mary at their home. It must have been a great honor for them to have Jesus visit. It reminds me of that beautiful picture of Jesus knocking on a door that does not have a handle. The only way for Jesus to enter is for someone to open the door for him. I think in so many ways Jesus desires to enter into our homes, sit down with us at the table and share the Good News. Perhaps we are too busy to notice that Jesus is knocking at our door. Mary sat at the feet of Jesus, chosen the better part and will not be deprived of it.

The purpose of the gospel story is not to tell us that hospitality is not important. Jesus expects us to welcome others and make them feel at home. The gospel reminds us that we should not be overly concerned with the details, but to spend some time listening to Jesus. We are anxious and worried about many things, but Jesus asks us to take some time out of our busy lives and just listen to his words. We are invited to spend time with Jesus in prayer each day. Let us take a lesson from Mary in today’s gospel and always know that the gift of Jesus Christ cannot be taken from us.

In Christ’s abundant love,
Fr. Frank A. Kurucz Pastor

EL FUEGO DEL PADRE FRANK


La historia de Marta siempre me ha intrigado. Cuando nos invitan a la casa de alguien, es bonito que te atiendan. Marta representa la anfitriona ideal, se asegura que sus invitados estén bien atendidos. Tal vez ella está tan preocupada en la comodidad de sus invitados que trabaja sin darse tiempo para convivir con quienes están en su casa. Una amiga querida es como Marta. Ella siempre está llenando tu vaso y se asegura que comas de los bocadillos. Trabaja mucho haciendo la comida perfecta, pero se consume tanto en esa tarea que no tiene tiempo de sentarse a conversar. Cuando la cena esta lista, se ocupa limpiando y cuando por fin se sienta – es tiempo de retirarnos. Fue una cena deliciosa – pero no tuvimos tiempo de convivir y ponernos al día.

Su esposo, por el contrario, es tal como María – sentado y conviviendo, diciendo y escuchando historias. Como se puede esperar, por lo regular, una diferencia como anfitriones; y, sin embargo, para una noche perfecta se necesitan ambos; Martha y María. Reciente les sugerí que la próxima vez que nos reunamos – hagamos reservaciones y de esta manera alguien puede tomar el papel de Marta.

Lo que me gusta más de la historia del evangelio es que Jesús visita a Marta y María en su casa. Debe haber sido un honor para ellas tener a Jesús de visita. Me recuerda ese hermoso cuadro de Jesús tocando una puerta que no tiene manija. La única manera para que Jesús pueda entrar es si alguien abre la puerta. Creo que de muchas maneras Jesús desea entrar a nuestros hogares, sentarse con nosotros a la mesa y compartir la Buena Nueva. Tal vez estamos muy ocupados para darnos cuenta que Jesús está tocando nuestra puerta. María se sentó a los pies de Jesús, escogió la mejor parte y nadie se la quitará.

El propósito de la historia del evangelio no es para decirnos que la hospitalidad no es importante. Jesús espera que demos la bienvenida a los demás y los hagamos sentir en casa. El evangelio nos recuerda que no debemos preocuparnos tanto con los detalles, sino pasar tiempo escuchando a Jesús. Estamos ansiosos y preocupados por muchas cosas, pero Jesús nos pide darnos tiempo en nuestra vida tan ocupada y sólo escuchar sus palabras. Estamos invitados a pasar tiempo con Jesús en oración cada día. Aprendamos de María en el evangelio de hoy y siempre sepamos que el regalo de Jesucristo no nos lo pueden quitar.

En el abundante amor de Cristo,
Padre Frank A. Kurucz Párroco

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